“Vamos a estrellarnos contra el suelo”: los últimos minutos del jet que cayó en llamas cerca de West Palm Beach
Nueve personas murieron, entre ellas un copiloto de 20 años que aprendió a volar antes que a conducir y una familia de Texas con sus dos hijos pequeños. Los investigadores creen que el avión empezó a desintegrarse en el aire.

GREENACRES, Florida. Faltaba poco más de una hora para que el Learjet 60 aterrizara en las playas de Eleuthera, en Bahamas, cuando la voz de uno de los pilotos cambió en la frecuencia de radio.
El jet privado volaba hacia el este a unos 35,000 pies de altura. La tripulación reportó hielo, turbulencia y precipitación, y pidió permiso para subir 2,000 pies más. Minutos después llegó la llamada de emergencia. Luego vino la frase que hoy recorre las redes sociales y que, según las grabaciones de control aéreo, fue de las últimas que se escucharon desde la cabina:
“Vamos a estrellarnos contra el suelo”.
A las 12:50 p.m. del domingo 1 de noviembre, el avión cayó en picada sobre una avenida de Greenacres, una ciudad de 45,000 habitantes a unos 11 kilómetros al suroeste de West Palm Beach. Se convirtió en una bola de fuego y dejó un cráter en el asfalto. Las nueve personas a bordo murieron.

Un descenso que superó los límites del avión
El vuelo había despegado a las 10:37 a.m. del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a North Eleuthera. Llevaba dos tripulantes y siete pasajeros. La aeronave era operada por Aurora Aviation, que trabaja bajo el nombre comercial de Upper Jets.
Según las grabaciones de control aéreo difundidas por LiveATC.net, el piloto informó minutos antes del desplome que se estaba acumulando hielo sobre el jet. También dijo que la turbulencia lo sacudía hasta 700 pies hacia arriba y hacia abajo.
Lo que siguió fue una caída cada vez más violenta. Los datos de rastreo muestran que el avión descendía primero a 10,000 pies por minuto, luego a 20,000 y finalmente a cerca de 30,000. A esa velocidad superó los límites para los que fue diseñado. En sus últimos segundos se inclinó bruscamente hacia la derecha antes de impactar contra el suelo.
Varias personas grabaron con sus teléfonos la nariz del avión apuntando hacia la tierra. Testigos aseguraron que la explosión se oyó a kilómetros de distancia.
“Fue como un misil cayendo”, describió el gobernador de Florida, Ron DeSantis, en una conferencia de prensa bajo la lluvia, a pocas cuadras del lugar. “Cuando ves ese video, es algo que te sacude”.
“Es posible que encontremos partes de la aeronave a cierta distancia del lugar del impacto”.
— Tom Chapman, miembro de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB)
La pista que inquieta a los investigadores
El lunes, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) reveló el dato más inquietante hasta ahora: hay indicios de que el avión comenzó a romperse en pleno vuelo, antes de tocar tierra.
Tom Chapman, miembro de la junta, confirmó que la tripulación había reportado hielo claro ligero y turbulencia moderada poco antes de que el jet entrara en sobrevelocidad. Sin embargo, pidió cautela. La investigación está en sus primeras etapas, y todavía no se ha determinado si alguna pieza, como parte de la cola, se desprendió antes del impacto.
“Tenemos mucho trabajo por delante en el lugar. Será un proceso de varios días”, dijo Timothy Monville, investigador principal del caso. Explicó que el mayor obstáculo será sacar los restos principales del cráter, que se ha llenado de agua.
Los registros indican que el avión llevaba una grabadora de voz de cabina, aunque el NTSB aún no sabe si seguía a bordo. Unos 20 investigadores trabajan en la zona, junto con especialistas en estructuras, meteorología y control aéreo, la Administración Federal de Aviación (FAA) y representantes del fabricante.
Como es habitual, el NTSB no determinará la causa probable en el lugar del accidente. El informe preliminar suele publicarse semanas después.

Nathalia, la joven que volaba antes de saber conducir
Entre las víctimas está Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años. Su familia confirmó que era la copiloto del vuelo.
Para muchos en el sur de Florida, su nombre no era desconocido. En 2023, con 17 años, cuando cursaba el último año en West Boca Raton Community High School, se hizo noticia local por obtener su licencia de piloto privado antes que la de conducir. El distrito escolar de Palm Beach costeó su formación a través de su Academia de Aviación. Para entonces había acumulado 88 horas de vuelo.
Aprendió parte de lo que sabía de su padre, un piloto aficionado que empezó a volar en 2018. “Algunas personas piensan que es raro que pueda volar aviones pero no manejar un auto”, dijo entonces en una entrevista con la televisora WPEC. Su sueño era ser piloto de aerolínea o de jets privados.
Tras el accidente comenzó a circular un video en el que se la ve despegando en ese mismo Learjet, matrícula N722BD. Miles de usuarios lo compartieron con mensajes de despedida.
Según los registros, su licencia la habilitaba para volar ese tipo de aeronave como copiloto, pero no como piloto al mando. El NTSB aclaró que no se sabe quién tenía los controles en el momento del accidente.

Una familia entera que viajaba de vacaciones
En Austin, la tragedia tiene otros nombres. En un comunicado, las familias identificaron entre las víctimas a Adam Robinson y Helen Sharp; a sus hijos pequeños, Emma y Charlie; y a Rachael Reed, Charmi Fehr y Anita Maria Apellido Cetina.
Robinson, de 44 años, era un empresario tecnológico de Austin. Según medios británicos, viajaba con su esposa, sus dos hijos, la niñera de la familia y dos amigos cercanos. El portal TMZ identificó al capitán como Jeff Gregory, de 55 años.
Las autoridades todavía no han publicado oficialmente la identidad del resto de los fallecidos.
Un barrio que no sabe cuándo podrá volver a casa
El jet cayó sobre Military Trail, cerca de 10th Avenue North, una zona de comercios y viviendas. La bola de fuego pasó muy cerca de un parque de casas móviles. Parte de los restos quedó sobre el césped de esa comunidad, que hoy está acordonada como escena de investigación.
Unos 600 vecinos fueron evacuados porque la entrada a su barrio quedó junto a los restos del avión. El condado habilitó dos refugios y autobuses para trasladarlos.
Al principio no se reportaron víctimas en tierra. Más tarde, el NTSB informó que un hombre que salía de la zona en su vehículo sufrió una lesión en la pierna.
Military Trail permanece cerrada entre Cresthaven Boulevard y 10th Avenue North, y las autoridades advierten que podría seguir así durante semanas. Joel Flores, comisionado del condado y exalcalde de Greenacres, reconoció que no hay fecha para que los residentes regresen.
Lo que viene
En los próximos días, los investigadores intentarán recuperar la grabadora de voz y reconstruir la trayectoria del avión. También buscarán piezas que pudieron caer lejos del cráter. Estos datos serán clave para saber si el hielo, la turbulencia, una falla estructural o una combinación de factores provocaron la caída.
Mientras tanto, en Boca Raton y en Austin, dos comunidades a casi 2,000 kilómetros de distancia comparten el mismo duelo.

Esta noticia me parece muy triste e impactante, porque nos muestra cómo una situación inesperada puede cambiar la vida de muchas personas en pocos segundos. Lo que más me conmueve es la desesperación de los pilotos al darse cuenta de que el avión estaba perdiendo el control y que no podían evitar la tragedia. Además, detrás de las nueve personas fallecidas había familias, sueños y proyectos que quedaron interrumpidos. Considero que este accidente nos hace reflexionar sobre la importancia de la seguridad aérea, la prevención de riesgos y la responsabilidad de investigar las verdaderas causas para evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir. Finalmente, esta tragedia nos recuerda lo valiosa y frágil que es la vida, y que debemos valorar cada momento que compartimos con nuestros seres queridos.